Artista del circuito
MC Galindo-Oñate
La serie
Iconostasios de la memoria
De la serie que inicié en el año 2022, Iconostasios de la memoria, a partir de la planta Adiantum Capillus Veneris, y de la planta Citrus x limon, sigo en la construcción una pared de madera, que pigmentada por los aceites y los pigmentos que preparo para cada obra pictórica, desarrollo durante la creación pictórica. Los íconos para no olvidar, la generosidad, la candidez, la fortaleza, surgen de la memoria particular a partir de imágenes vistas, adoradas o leídas. Es común en mi país recurrir a divinidades que acompañan nuestra crianza, buscando la soledad necesaria para hallar consuelo. Algunas otras veces, estas imágenes nos conmueven o simplemente recuerdan hechos que la memoria no tiene en cuenta en el presente.
Los Cabellos de Venus hacen referencia a una planta, sin flores, que acompaña humedales en tierras cálidas de nuestro país. Nace en toda América del Sur, creando con sus frondas delicadas, móviles y verdes, agradables escenarios para la observación atenta. Los jardineros entienden. En esta imagen se transforma en un arquetipo femenino. Quizás, generado por la constante en el trabajo pictórico, de crear frente a la naturaleza vegetal, iconos relativos al cuerpo humano, como referencia a posibles opciones visuales. Estas figuras presentan fuerza vital, beneficio material, olvido. A veces son referencia a leyendas, a los mitos que nos permiten aceptar cándidamente, aquellas cláusulas cotidianas que no logramos evitar o disuadir.
El aroma lento de los limoneros, de manera similar a la anterior obra descrita, pretende hablar de la generosidad de la cosecha. En mi caso levanta los fantasmas de aromas infantiles, que aún acompañan la vejez. Los olores plácidos de la Bergamota, del naranjo, de los geranios. Plantas de la familia de las Rutáceas, que expelen aromas en sus hojas, originan esta imagen, muy lentamente, casi que con vehemencia y dificultad, sin descuido de una labor que pasa por múltiples etapas en cada proceso creativo con los medios pictóricos. Imágenes a las que recurrimos gentes de montaña, gentes de río o gentes de selvas y playas.
Husos horarios
Los Husos Horarios, son en esta obra, segmentos de tela suspendidos desde poleas que permiten la movilidad, creando contrates simultáneos entre ellos. Los he llamado así, porque marcan el tiempo en que desarrollo la tarea de crear imágenes. Cada vez que repito la acción de cubrir con color los segmentos de imágenes que elijo, entre los paisajes del laboratorio, para descansar, o para hacer ejercicios visuales con óleo, el ánimo y el humor cambian los colores de la paleta. Por eso, usted puede observar tantas mezclas no continuas en los segmentos.
Estos, que no miden nunca mas allá de 48 centímetros de ancho, es decir 24 horas por dos, estan intervenidos por ambas caras. El largo del segmento, lo determina el primer gesto o las machas de color que van transformado la superficie. Casi se pierde ese origen, al cambiar las horas, o bien el lugar donde me encuentre pintando. Los husos horarios son, en mi obra, la bitácora de viaje. Un viaje que no sé nunca a dónde me llevará y que por lo pronto, marca la ruta de una obra que siempre será pensada como coordenada geográfica, con un espacio definido y como momento de tiempo irrepetible. En estos periodos de tiempo, del año 2024, en los días de septiembre he leído Les Fleurs du Mal, algunos apartes; además he visto en Pandi, en octubre, la caída de las hojas del almendro, con sus colores oxidados. Los cilantrillos siguen naciendo, esta vez observé uno de ellos en una altura de 2800 msnm, raro asunto, ha ser que el clima sí esta cambiando.En Carupa algunas aves bajan de los cedros; a veces escucho a las ranas cantar en Guasca y miles de abejorros bailan en Los Sutagaos, parecidos a los que entre Carretones y Naranjos habitan entre los pastos de mi huerta.
Obras
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